viernes, 23 de julio de 2010
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Dios creó el relativismo
El autor reflexiona en este artículo sobre cuestiones centrales de la actividad filosófica como son el relativismo, la racionalidad, la religión y el poder. Según Alba, «bajo la versión postmoderna del capitalismo, el relativismo ha acabado por aplicarse sólo a la razón misma, de manera que paradójicamente, gracias a él, la diversidad absolutista del mundo ha recobrado toda su legitimidad y todo su poder». Frente a ese proyecto que busca nuevos fundamentos para viejos absolutismos el autor propugna la capacidad humana para crear un mundo mejor.
Así, llega incluso a imaginar un mundo en el que, «cuando la realidad sea razonablemente buena, Dios reducirá mucho su presencia. Inexistente, será por fin enteramente benévolo». Para ese escenario, Alba le reserva a Dios un lugar en «nuestros relatos, nuestros agradecimientos y nuestros orgasmos».
«Las costumbres», decía Pascal, «se siguen no porque sean costumbres sino porque se creen razonables». Los tupís-guaraníes creían razonable el canibalismo, los aztecas creían razonables los sacrificios humanos, los cherokee creían razonable invocar la lluvia con pasos de danza, los judíos creen razonable darse golpes contra un muro, los musulmanes creen razonable ayunar en Ramadán, los católicos creen razonable comerse a Cristo durante los misterios de la misa.
El gran ilustrado Montesquieu escribió «Las Cartas Persas» para defender la razón frente a la loca autoridad de las costumbres, y a ese ejercicio racional lo llamó relativismo. Bajo la versión postmoderna del capitalismo, el relativismo ha acabado por aplicarse sólo a la razón misma, de manera que paradójicamente, gracias a él, la diversidad absolutista del mundo ha recobrado toda su legitimidad y todo su poder.
En medio de la creciente influencia de las religiones, cuando en todas partes se invoca a Dios para retroceder, reprimir o asesinar, la tolerancia políticamente correcta, espejo del mercado, yerra completamente el tiro y alimenta los absolutismos al mismo tiempo que castiga a los individuos: «Todas las creencias son respetables por igual; los que hacen daño son los creyentes». Esta tontería, repetida una y otra vez por periodistas y gobernantes, preside la llamada Alianza de Civilizaciones con la que se pretende, en realidad, reprimir a los creyentes y reproducir el orden vigente.
Hay que decirlo: no todas las creencias son razonables. No es razonable, por ejemplo, una creencia según la cual las mujeres que conservan el clítoris son amenazadoras para la sociedad; no es razonable una creencia que pretende que los arios son una raza superior; y no es razonable una creencia en virtud de la cual se manda al infierno a los niños que se masturban y se condena a muerte a miles de hombres y mujeres en nombre de la vida.
Pero a los creyentes no los hacen sólo las creencias; se hacen, por así decirlo, solos, en paralelo, en un mundo en el que las condiciones socioeconómicas y el complejo de Edipo tienen bastante más fuerza que las tablas de Moisés o las aleyas coránicas. Por eso, si la irracionalidad de una creencia introduce efectos, no los introduce todos.
Se puede creer en las virtudes de la ablación y ser al mismo tiempo bueno, fiel a los amigos, buen compañero e incluso comprensivo esposo. Se puede creer en la superioridad de los arios y ser compasivo con los judíos (pobrecitos, tan inferiores). Y se puede creer razonable mandar al infierno a un niño que se masturba y ser un trabajador responsable, un marido leal, un padre cariñoso, un médico sensible al dolor ajeno. Aún más, se puede creer que la cliterectomía es barbarie y el infierno razonable sin ninguna hipocresía, y sin dejar de ser un hombre de bien.
Los creyentes se activan y desactivan en otro sitio. A los creyentes hay que tolerarlos, educarlos, tener paciencia con ellos, darles pan y hospitales y democracia y libros; pero hay que mantener a raya sus creencias.
Lo que sí es hipocresía -o algo peor- es la práctica de un gobierno laico que se escandaliza por la ablación o el nazismo y luego deja que curas y monjas enseñen a los niños en las escuelas, con dinero público, que el mundo fue creado por un Dios alfarero hace 36 mil años, que los niños que se tocan los genitales arderán eternamente en el infierno y que son las mujeres y los homosexuales, y no ellos, los que necesitan vigilancia y tratamiento. La razón es relativista, la religión no; y por lo tanto no puede ser ni racional ni relativista una política que reconoce legitimidad pública al absolutismo.
La idea de Dios, en general, es muy poco razonable, aunque mucha gente razonable y buena -y combativa- ha aceptado, en lugar de otra, esa mínima cuota de irracionalidad. ¿Es necesaria, como sugería Voltaire? Mientras los creyentes sean construidos más por una realidad mala que por una creencia absurda, el absurdo tendrá muchas bazas para sustituir a la razón ausente como principio de orden y de intervención en el mundo. ¿Necesario Dios?
Somos tan desgraciados que necesitamos consuelo. Cuidémonos los unos a los otros y creemos las instituciones que nos permitan hacerlo.
Somos tan malos que necesitamos ser reprimidos y castigados. Proporcionemos a los seres humanos las condiciones materiales y políticas necesarias para poder tratarlos siempre como a mayores de edad.
Somos tan culpables que necesitamos que nos perdonen. Formemos sujetos responsables y démonos leyes justas y buenas.
Somos tan racionales que necesitamos una explicación, aunque sea irracional. Demos prioridad a las racionales, allí donde ya las hemos encontrado.
Cuando la realidad sea razonablemente buena, Dios reducirá mucho su presencia. Inexistente, será por fin enteramente benévolo. ¿Para qué será necesario? Para contar algunos cuentos y para dar las gracias.
«Dios es mi personaje de ficción preferido», dice Hommer Simpson. Es también uno de los míos. Los republicanos seguimos contando cuentos de reyes. Y lo ateos seguiremos contando los relatos de la Biblia (como contamos la Odisea y el Po-Pol-Vuh).
Pero servirá, sobre todo, para reconocer que, en un mundo más o menos racional y más o menos gobernado por los humanos, habrá siempre milagros: sucesos imprevistos, regalos inmerecidos, bellezas al margen de toda regla, gracias caídas del cielo por las que precisamente habrá que dar las gracias sin saber muy bien a quién.
El «Olé» taurino de los españoles procede del «Allah» de los musulmanes, con el que unos y otros expresan su embeleso ante un precipicio repentino de pericia o de hermosura. Ante un crepúsculo incendiado en mil matices de rosas y naranjas, ¿daremos las gracias al Big-Bang que hizo posible el universo? «Dios, qué bonito». En medio del abrazo de los cuerpos, mirando a los ojos al amado o a la amada, ¿invocaremos el ADN o la Viagra? «Dios, cuánto te quiero».
Reservemos a Dios -es lo menos blasfemo que podemos hacer con él- para nuestros relatos, nuestros agradecimientos y nuestros orgasmos.
Fuente: Gara
martes, 10 de noviembre de 2009
El ligue de la población vasca
Oskar Aranda
Educador sexual
La población española, que como todo el mundo sabe, entiende de política social un montón, nos lleva ya años contando cómo somos los vascos. O como se lo han contado, pero eso no les importa porque en las provincias no saben tanto como ellos. El vivir en una capital, en la capital del reino, les hace estar por encima de todo.
Algún desaprensivo les enseñó que pintxo se escribía con «tx» y que eskerrik asko no es lo mismo que ezker batua (que más de uno se lía al pedir el pintxo, que en realidad es una tapa, pero hasta para eso tienen que ser diferentes) y andan creando teorías hasta de la vida sexual de los vascos, poca, según dicen.
Es la teoría que más les gusta decir; los vascos ligan poco o nada. De las vascas todavía no dicen nada, pero el ínclito Oscar Terol ya anda diciendo cosas por ahí sobre ellas y pronto las añadirán a su repertorio de teorías. Llevan años con sus zappings de «Vaya semanita» intentando demostrar que aquí no se liga, como si fuese un demérito.
Demérito es tener una ciudad llena de fachas, de franquistas, de nazis y de progresistas desmemoriados históricos, pero como en España se sigue viviendo en la época del destape sexual y de la transición inacabada, pues es la falta de ligue lo que les hace preocuparse en demasía de ésta y de otras cuestiones. El PSOE está hilando fino con su crítica a lo vasco y no se le ha ocurrido una cuestión tan transcendental como ir metiendo en sus medios afines la vida sexual de la población vasca para que todo lo que se relacione con lo vasco deje de ser atractivo social, cultural y políticamente.
Sobre si es verdad esta cuestión, ni tenemos datos ni creo que nos hagan falta, además de lo sexista y chusco que resulta. Cada cual ligará lo que quiera o lo que pueda. No creo que se ligue ni más ni menos que en Madrid, pero de esta manera los creadores de verdades pretenden ridiculizar al pueblo vasco, con un discurso costrero y rastrero que demuestra todo lo que están dispuestos a hacer por negar la palabra a este pueblo. Incluso profesorado de sexología afín al PSOE va por ahí diciendo a carcajadas todas estas cosas.
Comenzaron con «Vaya Semanita» y sus bromitas en las que pretendían que todos y todas nos riésemos de nuestros mitos, cuitas y personalidad. Al principio coló pero, tras ver el desarrollo que ha tenido Terol en sus manuales sobre lo vasco, hemos podido comprobar cuál era el verdadero objetivo de todas esas risitas que, según decían, solo pretendían que nos riésemos de nosotros y nosotras mismas.
La gente del estado, cuando nos visita o la visitamos, nos suele venir con esta cuestión: ¿Es verdad que en Euskadi ligar es un milagro? Y no sabes si lo que quiere es en realidad ligar contigo o que le cuentes toda la verdad sobre el mayor secreto guardado en territorio vasco.
A partir de esa cara de incredulidad, la siguiente pregunta que suele venir es la del papel de la Iglesia. Vienen ya con su asociación de ideas creada por los medios españoles sobre no sé qué organización que nació en un seminario y que aquí, poco más o menos, tenemos a la iglesia como nuestra segunda casa. Y claro, llegan a una conclusión muy pero que muy lógica: «No ligan porque la religión no se lo permite».
Esta dos grandes mentiras unidas son utilizadas tanto por gentes de izquierdas y comprometidas como por derechosos y derechosas recalcitrantes. A mí ya me tienen un poco harto y creo que es conveniente ya hacerlo público y decirlo claramente: son mensajes-fuerza que pretenden horadar, de una manera muy sibilina y muy perfectamente trabada, las aspiraciones de este pueblo. Pretenden crear un discurso negativo hacia lo vasco, exactamente el mismo que hacen con Catalunya y, en este caso, con la gestión de los dineros.
Que nos vengan nuestras amistades madrileñas hablando de ligue cuando en cientos de centros educativos madrileños imparte educación sexual la Fundación Solidaridad Humana, que promueve la abstinencia sexual, es muy significativo del nivel político que pretenden demostrarnos algunos y algunas. Les han metido con embudo ciertos mensajes que cautivan y que les hacen repeler lo que, en realidad, es mucho más importante: la falta de derechos y de democracia que existe en España.
Imaginaos que se empezase a difundir por España la idea de que en Euskal Herria se liga como en ningún otro sitio. Tendría la misma base científica que la idea de que ligar es un milagro, pero seguro que tendríamos muchos más defensores del derecho de autodeterminación en el Estado que los que hay en la actualidad.
Algo tendrían que inventar en Madrid para contrarrestarlo, lo mismo que se han inventado también que no se puede ser de izquierdas y abertzale, que es una entelequia porque la izquierda siempre ha sido internacionalista. Sí, como la del PCE y la del PSOE. Pero ésta última gran mentira se la dejo a otros y otras para que la analicen.
No sé si aquí se liga más o menos que en otros sitios, pero lo que sí que tengo claro es que la expresión «ligoteo sanote» se inventó aquí y ésa es la verdadera seducción que nos interesa. Un ligue sin cortapisas, divertido e igualitario. Pero mucha gente en Madrid todavía cree que conquistar y ligar es lo mismo. Y conquistar, en realidad, es lo que hacen el ejército español y la OTAN en Afganistán y en otros lugares. Ligar es otra cosa, mucho o poco.
Fuente: Gara
domingo, 20 de septiembre de 2009
¿Qué se esconde tras la campaña mediática sobre la violación y el incesto?
Por Bruno MatapayGrandes titulares de prensa anuncian que, en Australia, un hombre secuestró y violó durante 30 años a su hija. De esas relaciones incestuosas nacieron cuatro hijos.
Este incidente recuerda al de Josef Fritzl en Austria, quien secuestró a su hija durante 24 años, engendrando siete hijos. Historias sórdidas que se suman al descubrimiento reciente de Jaycee Lee Dugard en California, 18 años después de su rapto. Secuestrada durante ese tiempo, dio a luz a dos hijos del tipo que la violó y redujo a la esclavitud.
Colombia no es extraña a este fenómeno. Fue noticia, por ejemplo, que el campesino Arcedio Álvarez Quintero, llamado "el monstruo de Mariquita", había violado a su hija desde hacía décadas y tuvo ocho hijos con ella.
El tratamiento sensacionalista que dan a estos casos los medios de comunicación burgueses hacen creer que el horror y la barbarie son completamente irracionales. Pero no existen hechos descontextualizados: estos actos son producto del fascismo que el capitalismo nutre en su seno. En todos estos casos, la sevicia contra los menores se ha desarrollado durante años en medio de la indiferencia general de los vecinos, de los testigos, y de la negligencia de las autoridades.
El patriarcado cotidiano revela plenamente su carácter monstruoso en estos casos de crueldad extrema. En el capitalismo, el horror es banalizado, pues los individuos se aislan "herméticamente" unos de otros mientras los lazos sociales se rompen. Estos crímenes manifiestan voluntad de dominación, brutalidad patriarcal, potencia reproductora, multiplicación de la raza, ley del más fuerte e individualismo... los ingredientes innegables del fascismo.
Los fascistas dividen a la humanidad entre los "fuertes" y los "débiles", éstos últimos condenados al ostracismo, la tortura, la humillación y la destrucción de su humanidad. El fascismo es un océano de frustración patriarcal y nihilista donde los "fuertes" imponen su dominación abyecta.
El torturador Fritzl culpó de sus horribles crímenes al nazismo, así como Natasha Kampusch, otra víctima de secuestro en Austria, lo que no ha impedido a los fascistas proclamar que Fritzl es judío, retomando el viejo tema del antisemitismo.
En Colombia, la extrema derecha también hace campaña agitando la bandera de la protección de la infancia. En este sentido se viene impulsando un referendo que busca que la ley castigue con cadena perpetua a los violadores de los menores de edad. Iniciativa, entre otros, del fiscal general Mario Iguarán Arana; el Procurador General de la Nación, Edgardo Maya Villazón; la concejala de Bogotá, Gilma Jiménez; los congresistas David Luna y Simón Gaviria, y los medios de comunicación monopólicos, que no desperdician ocasión de promoverla a diario.
La ley que se propone busca castigar, además, a quienes asesinen, secuestren o recluten a menores de edad en grupos insurgentes, metiendo en un mismo saco diversos delitos y proponiendo una pena que a todas luces viola los principios de la dignidad humana, particularmente en un contexto como el colombiano, donde la Justicia, reza el dicho popular, "es para los de ruana", mientras los mayores criminales gozan de toda suerte de privilegios. Para la muestra un botón: los soldados yanquis y mercenarios que abusan de niñas en Colombia gozan de impunidad.
Es la doble moral de la sociedad burguesa y patriarcal. O si no, que lo digan las víctimas de los curas pederastas, defendidos a capa y espada por la corrupta jerarquía católica, que sin embargo, se opone al aborto aun en casos de violación o de riesgos inminentes a la salud de las madres.
Y frente a esta problemática, ¿dónde están las voces del movimiento popular colombiano? Mientras Gilma Jiménez, David Luna y Simón Gaviria mojan prensa mañana, tarde y noche; no se pronuncian públicamente las mujeres del pueblo ni sus organizaciones, permitiendo que el fascismo avance como "solución final" para tranquilidad de los angustiados padres de familia, aterrorizados por el sensacionalismo grosero de diarios y noticieros.
Es hora de tomar en serio la amenaza que supone esta campaña de intoxicación mental, y descubrir las raíces sociales de la violencia sexual, para llegar a las verdaderas soluciones que requiere la sociedad, lejos de las fórmulas irracionales de la "seguridad democrática". Por un país decente.
viernes, 10 de abril de 2009
Las mujeres de la Resistencia: «Espías en la sombra»
Mikel INSAUSTI | DONOSTIA
Gara, 10 de abril de 2009
La mala costumbre que tienen los distribuidores de cambiar el título de las películas a veces resulta imperdonable, como en esta ocasión, en que el femmes del original, en lugar de ser traducido por «mujeres», ha sido reemplazado por «espías», palabra con un género indeterminado. Supone un error de bulto, puesto que lo que destaca «Les femmes de l'ombre» es, precisamente, la participación de las mujeres en la Resistencia. El tema ha sido estudiado por el cineasta Jean-Paul Salomé, con la colaboración del historiador Olivier Wierviorka, quien ha aportado una importante documentación al guión finalmente escrito entre Salomé y Laurent Vachaud. Con datos en la mano han ilustrado la verdadera gestación de un comando femenino, reclutado en el estado francés durante la II Guerra Mundial por los servicios secretos ingleses para apoyar el desembarco aliado en las costas de Normandía el famoso Día D.
En la película esa base histórica contribuye a un relato de acción bélica que vendría a ser el equivalente femenino de «Doce del patíbulo», configurando un tipo de sugerente ficción que para si hubiera querido Tarantino en su empeño de buscar variantes al clásico de Robert Aldrich.
No parece descabellado que Jean-Paul Salomé, conocido por su toque europeo para el cine de género con «La máscara del faraón» o «Arsène Lupin», haya confiado el protagonismo a una chica Bond. Con semejante precedente Sophie Marceau resulta perfectamente creíble en su rol de mujer de acción, como una experta tiradora que ha perdido a su marido bajo la Ocupación y desea contribuir a la derrota del enemigo nazi. Ella es la líder de un grupo especial formado por cinco mujeres, que se completa con Julie Depardieu, Deborah François, Marie Gillain y Maya Sansa.
Un homenaje del del director a las heroínas de verdad de la II Guerra Mundial
Jean Paul Salomé cuenta cómo la idea de hacer la película le vino cuando leía en Londres el «Times» y vio la esquela de una heroína de la II Guerra Mundial que moría a los 98 años. La documentación le descubrió el papel una cincuentena de mujeres que se apuntaron al grupo OSE para ser agentes de la Inteligencia Británica y miembros de la Resistencia. Cuando llegó la liberación del Estado francés, de Gaulle obvió el papel de estas mujeres. «Decidí corregir esta injusticia dándole el protagonismo a las mujeres que lucharon en la sombre para derrotar a los nazis», devela el director.
